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sábado, 21 de abril de 2012

Muerte de un miliciano (Robert Capa)

La impactante fotografía, conocida como 'El soldado caído' o 'Muerte de un miliciano', se convirtió en un icono de la contienda española y en una obra cumbre del fotoperiodismo de guerra. La imagen refleja el momento en que el anarquista Federico Borrell García muere, el 5 de septiembre de 1936, de un balazo en un soleado paraje de Cerro Muriano, cerca de Córdoba, en el sur de España. Borrell García, de 24 años y apodado 'Taino', aparece cayendo hacia atrás con un brazo estirado de cuya mano se desliza un fusil, una escena dramática que el legendario fotógrafo de origen húngaro consiguió captar desde una trinchera. 

La foto se publicó por primera vez el 23 de septiembre de 1936 en la revista francesa “Vu”, con un pie que hablaba de soldados "sosteniendo sus rifles, bajando la ladera", y añadía: "De repente, su avance fue interrumpido, una bala silbó y su sangre fue derramada en su suelo nativo". 

Sin embargo, la peculiaridad de la instantánea -la ausencia de soldados próximos a Borrell en el campo de batalla, la falta de pruebas visibles de la herida de bala y, por qué no decirlo, el insólito don de la oportunidad de Robert Capa, alentó las sospechas de falsedad. El caso es que el día de la muerte del miliciano, confirmada más tarde por su familia, Capa sacó en Cerro Muriano 40 instantáneas.

jueves, 19 de abril de 2012

Historias de la guerra: ¿Es facha el sombrero?

Con el avance de la guerra (y de las tropas nacionales por todos los frentes), los anarquistas se dejarán de zarandajas y acabarán acatando las tesis comunistas («Renunciaremos a todo excepto a la victoria», dirá Durruti). Mientras tanto, cunde el entusiasmo revolucionario. Las calles se llenan de paisanos vestidos con mono de trabajo o en camisa, el pañuelo rojo y negro al cuello, tocados de gorrillo con puntas y armados de fusiles, correajes, cartucheras, pistolas y otros atrezzos militares obtenidos en el reparto. El sombrero y la corbata quedan desprestigiados por sus connotaciones burguesas como prendas propias de los explotadores del obrero. 

En Solidaridad Obrera, un artículo establece que «el sombrero es una pieza indumentaria antiestética, innecesaria, reveladora de la presunta superioridad de la mollera que lo sostiene (...) mientras en la calle no se vean monteras la revolución será nuestra». El honrado gremio de los sombrereros se siente agredido y replica en defensa de su medio de vida: «Afirman reputados doctores que de ir sin sombrero con la cabeza descubierta se derivan males como el reblandecimiento de la masa encefálica por influencia del sol y el perjuicio de la vista falta de la protección del ala del sombrero o visera de una gorra. Todo el mundo debe cubrirse la cabeza.» A lo que Solidaridad Obrera, comprendiendo las implicaciones laborales de la prohibición del sombrero, modifica su postura inicial y reconoce que el sombrero y la gorra son buenos e incluso aconsejables para la salud. No obstante, el uso del sombrero decae bastante en la zona republicana. De hecho, al terminar la guerra, la sombrerería madrileña Brave, que vuelve a abrir sus puertas tras el paréntesis bélico, anunciará: «Los rojos no usaban sombrero.» Un estímulo eficaz para los ciudadanos de conducta tibia o dudosa que intentan desesperadamente distanciarse de los vencidos en el momento que los tribunales depurativos pintan bastos.

martes, 10 de abril de 2012

La Guerra Civil española en los medios.

El tema de la Guerra Civil española ha sido y será muy tratado en todos los medios de comunicación, dada su proximidad en la memoria histórica. Prensa, radio, televisión e internet,  disponen en la actualidad de gran documentación visual y sonora sobre el conflicto. A continuación te porpongo algunos documentos, publicados recientemente, para que te vayas formando una idea sobre el tema...
  • El inicio de la Guerra Civil. Dos artículos publicados en el El País y El Mundo, al cumplirse el 75 aniversario de su desencadenamiento.
  • RTVE dedicó un especial a la conmemoración del final del conflicto con materiales de su archivo documental.
  • Público.es. Artículo sobre el final de la guerra y el apoyo de la Iglesia al régimen.
  • Público.es. La rebelión militar de Franco degeneró en una Guerra Civil que truncó los avances sociales de la República.
  • Público.es. "Marcha de los vencidos", la victoria de Franco supuso la destrucción y emigración de todo un Estado, desde su presidente hasta el más humilde de los maestros.


esquema: La Guerra Civil española

martes, 27 de marzo de 2012

La guerra del 36. Algunas causas.

Pocos temas en la historia de España levantan la polémica y extreman las pasiones tanto como la Guerra Civil del 36. La tragedia colectiva, su impacto y sus consecuencias tan desmesuradas nos aterrorizan todavía hoy.

Desde el punto de vista temporal algunos historiadores han afirmado que la Guerra Civil fue el último acto, el desenlace final del enfrentamiento entre dos maneras incompatibles de entender España. Otros sostienen que se trató de un fenómeno inducido desde el exterior, en un momento especialmente conflictivo de la historia europea: el choque entre fascismo, comunismo y democracia era inminente.

Y, por supuesto, se ha escrito mucho en relación a la cuestión de responsabilidad última en el desencadenamiento del conflicto.

Unos analistas destacan la responsabilidad de la izquierda que habría abandonado la vía democrática promoviendo la revolución de Asturias en 1934 contra el legítimo gobierno republicano, que instigaba los desordenes públicos, la ocupación de tierras y lanzaba a las masas a la revolución con un lenguaje incendiario como el de Largo Caballero en las elecciones de 1936. Según esta interpretación, la República, para socialistas y comunistas, habría sido simplemente un régimen burgués con el que había que colaborar como paso previo para lograr "la dictadura del proletariado", el triunfo de la revolución según el modelo similar al ruso. Los anarquistas, por su parte, habrían buscado la destrucción del Estado para hacer realidad sus utopías libertarias.

Para otra parte de los historiadores, la responsabilidad es de la derecha. Los sectores más conservadores del país (Ejército, Iglesia, terratenientes) nunca aceptaron al régimen republicano porque era una amenaza directa para sus privilegios mantenidos durante décadas. Ya en 1932 habían desafiado la legalidad republicana mediante el fracaso del golpe de Sanjurjo y, desde entonces, no habían cesado de conspirar. La CEDA nunca había aceptado explícitamente la República mientras que la extrema derecha, Falange y carlistas, era decididamente antirrepublicana. El golpe militar del 18 de julio de 1936 fue el último paso en el camino de destrucción del régimen republicano que había comenzado en abril de 1931.

En resumen, debemos intentar conjugar todos los elementos en una explicación multicausal. La Guerra Civil del 1936 es el resultado final de los problemas que la sociedad española venía arrastrando desde el siglo XIX. Ante esta situación de extrema dificultad la democracia fracasó en su intento de establecer un marco de convivencia aceptado por todos porque ni la derecha ni la izquierda aceptaron leal y sinceramente la legalidad republicana.